Ley del buen samaritano
Primeros Auxilios y RCP Costa de Marfil
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
En Costa de Marfil, socorrer a otro es una obligación legal y no una simple opción moral. El artículo 391 del Código Penal (Ley n.º 2019-574 de 26 de junio de 2019) sanciona la denegación de auxilio a persona en peligro y vincula a cualquier persona, sea profesional o no. La ley castiga a quien se abstiene voluntariamente de prestar a una persona en peligro el auxilio que podía brindar sin riesgo para sí mismo ni para terceros, mediante su acción directa o llamando a los socorros; las penas se duplican cuando existía un deber profesional o contractual de actuar.
Obligacion de rescate
Este deber tiene un peso real: incumplirlo se castiga con prisión de tres meses a cinco años y una multa de 50 000 a 500 000 francos CFA, penas que se duplican cuando mediaba un deber profesional o contractual. La ley marfileña no busca intimidar, sino recordar que ninguna vida debería perderse por falta de un gesto que se podía realizar. Solo resta saber cómo actuar: ahí es donde la formación convierte el deber en competencia.
Por que la capacitacion es importante
Ante un paro cardíaco, cada minuto sin reanimación reduce en torno a un 10 % las probabilidades de supervivencia de la víctima. En Costa de Marfil, donde los tiempos de respuesta de los socorros varían mucho de una región a otra, el primer testigo es mucho más que un espectador: es el primer eslabón de la cadena de supervivencia. Formarse en reanimación y primeros auxilios significa adquirir los gestos correctos y la serenidad necesaria para no quedar paralizado en el momento más crítico. Un ciudadano formado es una vida más que puede salvarse.